Casa Rabat

La mañana empezó con un viaje en coche de apenas una hora y media, después de una semana sin parar de llover, ese día parecía haber amanecido con un sol más brillante y dorado que de costumbre.

Conforme nos alejábamos de la ciudad y nos acercábamos a la costa, nos invadió una sensación onírica, como si estuviésemos en un sueño.

De repente, en plena Huerta de Gandía, una gran montaña se alzó frente a nosotros, Rabat, un otero aislado de calcárea, con una longitud de un kilómetro y una altura de unos 176m, típico en esta clase de llanuras aluviales, ubicado en el pequeño y encantador municipio de Rafelcofer, Valencia.

Al adentrarnos en el pequeño pueblecito, los vecinos, extrañados por la visita, no tardaron nada en asomarse para echar un vistazo a los nuevos visitantes, y si la ocasión lo permitía, tal vez hablar un poco para conocer el motivo de su llegada.

Con mucha amabilidad, nos contaron como en el pueblo, los jóvenes se van y las casas se quedan vacías, y como personas como Patricia y Bruno, de Casa Rabat, han decidido emprender y hacer pequeños Hoteles y Casas Rurales que dan una nueva vida a Rafelcofer. Acto seguido, las puertas de este pequeño Hotel se nos abrieron con un bonjour Suizo-Francés, dándonos paso al interior, y aunque su fachada y su gran portón de madera ya nos había dejado deslumbrados, no imaginábamos que su interior nos pudiese dejar sin habla durante el tiempo justo para provocar una sonrisa en cada uno de nosotros.

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La puerta esta recuperada y el cartel es de baldosas hidráulicas y chapa de forja cortada con láser.

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En el interior todo está pensado. En la obra descubrieron unas baldosas hidráulicas originales de la vivienda y decidieron hacer una recreación de las mismas, hasta el punto en el que la celosía que divide el salón de la escalera tiene las mismas formas.

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Las baldosas enmarcan los espacios, la obra de rehabilitación es respetuosa con la arquitectura anterior, la decoración convive con las características del edificio… Todo esta concebido para resaltar el estilo Modernista de la antigua vivienda.

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El patio, amplio y con mucha luz, contiene diferentes alturas, respetando el espácio que antaño era un establo pero dandole un uso completamente diferente. El ladrillo y la piedra vistos dan gran personalidad a las estancias, el suelo está compuesto por baldosas hexagonales que recrean a un conocido pavimento de Antonio Gaudí.

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La zona de spa se encuentra en el antiguo establo, con una majestuosa pared de piedra vista y unas instalaciones que casi nos impiden seguir nuestro recorrido.

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 La forja convive a la perfección con esta arquitectura tan respetuosa con la vida anterior del edificio.

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De izquierda a derecha, parte del equipo que ha hecho posible este trabajo; Concha de Fusta i Ferro, Patricia de Casa RabatPablo Rufes Photography, Concha y Ramón de Fusta i Ferro y Bruno de Casa Rabat.


Esto es todo por hoy, el próximo post será una segunda parte de esta publicación, donde os enseñaremos los dormitorios y más rincones de este pequeño Hotel en Rafelcofer.

Esperamos que os haya gustado,

Fusta i Ferro.